
Nos ganan por descuido
La desinformación no requiere ingenuidad; nos atrapa en momentos de impulso. Un periodista escéptico reenviaba un audio falso, creyendo tener una primicia. Esto ocurre en redes sociales, donde la urgencia nos lleva a compartir sin cuestionar. La sensación de unanimidad puede engañarnos, y actuar rápido aleja la reflexión. Protegerse de la desinformación implica reconocer qué impulso nos domina. ¿Qué pierdes si esperas un momento antes de compartir? La respuesta puede ser crucial para tu voto.








